La ampliación del voto a los 16 años o el voto electrónico desde el extranjero, entre las enmiendas a la reforma de la LOREG

A pesar de que las terceras elecciones parecen alejarse de nuestro horizonte (habrá que esperar a este domingo para conocer cual es la decisión final del PSOE entre la abstención y el no a Rajoy), este martes comenzaba en el Congreso la tramitación para la reforma de la Ley Electoral con la toma en consideración de la misma, una decisión que recibió el apoyo de 268 de los 350 diputados que componen el hemiciclo, y que tiene como objetivo prioritario la reducción del periodo entre la convocatoria de los comicios y su celebración, de 54 a 47 días, para aquellos casos en que deba producirse repetición de elecciones. Esta reducción en los plazos lleva aparejado, además, un acortamiento de la campaña electoral, de los 15 días ordinarios a tan solo 8, y una disminución de los gastos de la misma.

La propuesta realizada por el Partido Popular aboga también por una simplificación de los trámites, de tal forma que se prorrogarían las juntas electorales de la convocatoria previa, se permitiría a los partidos ratificar a sus representantes legales así como renovar las coaliciones presentadas en la cita anterior, los partidos que hubieran concurrido por primera vez en la convocatoria anterior no tendrían que volver a recoger sus avales para poder presentarse y los los residentes en el extranjero no tendrían que volver a formalizar el voto rogado. Finalmente, en la propuesta realizada por el PP se incluye que los contratos que deba firmar el Ministerio del Interior para la celebración de la convocatoria electoral seguirían el procedimiento reservado para los casos de emergencia.

Una serie de medidas a las que los distintos grupos políticos intentarán añadir otras. Son varias las formaciones que aprovechando la tramitación de la reforma de la LOREG pondrán sobre la mesa algunas de sus reivindicaciones en esta materia. Es el caso de Unidos Podemos, que ha presentado un total de 36 enmiendas con las que pretende, entre otras cosas, reducir la edad legal para ejercer el derecho al voto de los 18 a los 16 años o la derogación del voto rogado, así como sustituir la ley D’Hont por una que garantice una mayor proporcionalidad y aumentar el número de diputados del Congreso hasta los 400, límite máximo establecido por la Constitución Española. No dejan fuera de sus enmiendas tampoco la necesidad de reducción de los gastos, los límites a la financiación bancaria del gasto electoral o la obligatoriedad de celebrar debates televisados entre los candidatos a la presidencia del Gobierno.

No ha sido Unidos Podemos el único en proponer una ampliación del número de electores con el reconocimiento del derecho al voto a partir de los 16 años. ERC también ha presentado una enmienda en ese sentido, así como la desaparición de la jornada de reflexión, que ha calificado de anacrónica, o el fin de la prohibición de publicar sondeos en los días previos a las elecciones, una medida que, han insistido desde ERC, no tiene sentido en este momento en el que son varias las opciones que permiten bordearla. Igualmente, para los de Tardá, es fundamental que la circunscripción empleada en las elecciones europeas sea la autonómica y no la nacional, como actualmente.

Otra de las coincidencias ha sido la que se ha producido entre Ciudadanos y la formación de los círculos respecto a la proporcionalidad de la cámara. Los de Albert Rivera consideran necesario, además, que los diputados estén obligados a dar cuenta de su trabajo para lo que proponen pasar del sistema de listas cerradas y bloqueadas para el Congreso a listas que sigan siendo cerradas pero desbloqueadas, de tal forma que los votantes puedan establecer un orden de preferencia entre los candidatos propuestos por cada partido en su candidatura.

Entre las enmiendas presentadas se encuentran también las de la antigua Convergencia destinadas a una mayor accesibilidad a la hora de votar. De un lado a través del establecimiento del voto electrónico desde el extranjero, y de otro planteando que se incorpore el acceso al voto por sistema braille para los invidentes.

Parece poco probable que muchas de estas enmiendas salgan adelante, pero lo cierto es que abren diferentes debates respecto a las posibilidades de reforma de nuestra ley electoral. Un asunto al que, en mitad de la crisis institucional en que vive inmerso el país, los ciudadanos no parecen prestar demasiada atención. Quizá hubiera sido demasiado pedir a las formaciones que componen el arco parlamentario un debate público relativo a la reforma de esta ley que, no nos engañemos, no se ha concebido más que como un parche que impida, tras la fecha de la primera investidura de Rajoy, que las elecciones se celebren en pleno día de Navidad. Son muchas las cuestiones que habría que abordar, desde la proporcionalidad (y si es verdaderamente culpable la ley D’Hont o nos enfrentamos, más bien, a un problema de circunscripción) a la ampliación del cuerpo electoral a los jóvenes desde los 16 años, de la adaptación de los sistemas para el voto de las personas con discapacidad al debate sobre la jornada de reflexión y la prohibición de las encuestas. Discusiones interesantes y relevantes y de las que apenas hemos hablado, una reforma exprés que no va a satisfacer a prácticamente nadie.

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