Sufragistas: la vida por una causa

1931 es el año que marca la consecución del derecho a voto de las mujeres en España y el memorable discurso de Clara Campoamor en defensa de este derecho fundamental para las españolas. Apenas 3 años antes, en 1928, lo lograban de forma universal las británicas que, previamente, en 1918, habían visto como el voto se otorgaba sólo a unas pocas elegidas, las mayores de 30 años. Nueva Zelanda fue el primer país en aprobar el voto femenino sin restricciones, corría el año 1893, mientas que en Europa los países nórdicos fueron los pioneros en la primera década del siglo XX. El derecho a voto de las mujeres es una realidad de apenas un siglo de historia, de hecho en países de nuestro entorno europeo no se aprobó hasta bien entrados los años 40 (Francia o Italia) o incluso en los 70 (Suiza), y, sin embargo, parece que hayamos olvidado los sacrificios que muchas hicieron para que sus hijas y sus nietas llegaramos a un mundo en el que fueran incuestionables unos derechos para las mujeres que a ellas les habían sido negados.

Ese es el secreto de Sufragistas, una película de la directora Sarah Gavron y la guionista Abi Morgan, que es imposible que te deje indiferente. El retrato de un grupo de mujeres que decidió dejar atrás sus limitaciones, que sacrificó su vida, en el sentido figurado y también en el literal, por una causa que las sobreviviría. Durante 101 minutos, Sufragistas, va mucho más allá de la lucha por el derecho a votar de las mujeres y pone sobre la mesa los abusos a los que durante siglos se han enfrentado (y lo siguen haciendo) las mujeres en el mundo.

Unos abusos que van historicamente desde el desprestigio y el insulto a aquellas que luchan por sus derechos de forma activa, a los abusos laborales, sexuales o familiares. De su empleo como una fuerza de trabajo más barata, de la inexistencia de sus derechos en el hogar, del cuidado de los hijos en solitario sin capacidad de tomar decisiones sobre sus vidas futuras, a su tratamiento como parias sociales cuando toman decisiones que se alejan de los criterios establecidos en cada momento y en cada sociedad. El abandono, la soledad, el intento de hacerlas sentir culpables por no ser sumisas, por no plegarse a los objetivos marcados por otros para sus vidas.

Sufragistas es una película para reflexionar, para mirar a nuestro alrededor y preguntarnos si estamos cumpliendo con el cometido que nos dejaron nuestras madres y abuelas, el de seguir luchando para que las generaciones futuras de mujeres sigan avanzando en su catálogo de derechos de forma efectiva y no solo sobre el papel. Y es que, por mucho que algunos pretendan negarlo, la igualdad real no existe y es hacia ella que hay que seguir avanzando. Que las prioridades que otros establecen no alejen a las mujeres de las suyas, que sus reivindicaciones no sean consideradas de segunda, es trabajo de todas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s