Las encuestas se equivocaban

Imagino la cara de felicidad de los líderes de Podemos cuando conocieron los resultados que daban las primeras encuestas a pie de urna. El sorpasso se daba por hecho, liderarían la izquierda en el Congreso e incluso podrían poner condiciones para “un gobierno del cambio”. Los sondeos a pie de urna no solo ratificaban lo que durante semanas habían estado pronistacando los diferentes estudios demoscópicos, sino que lo mejoraban, y dejaban al partido dirigido por Pablo Iglesias como el líder de la oposición.

Lamentablemente para ellos y para sus votantes las elecciones no se deciden en los sondeos sino en las urnas y los españoles, equivocados o no, volvieron a hablar este domingo para mantener como el partido más votado al PP. Los de Rajoy no solo han ganado las elecciones sino que lo ha hecho con bastante más holgura que el pasado 20 de diciembre, insuficiente para conseguir la investidura en solitario, pero la bastante como para sentar alrededor de la mesa al resto de partidos y plantearles que las opciones pasan por dejarle gobernar.

Y es que, apenas seis meses después, nos encontramos ante una situación muy similar a la del 21 de diciembre, nadie tiene mayoría absoluta y los vetos anunciados en campaña nos llevarían a unas terceras elecciones, algo que a la vista de los datos, no parece lo más razonable. PSOE, Podemos y Ciudadanos se han visto castigados, en la humilde opinión de la que escribe, por no haber sido capaces de alcanzar un acuerdo que sacara al PP del Gobierno y, mientras sus votantes se han planteado si realmente se habían equivocado el 20 de diciembre, los del PP, espoleados por el temor a la caída de su partido y la llegada de lo que han calificado durante toda la campaña como “radicales y extremistas” han acudido en masa a las urnas. Poco han importado las grabaciones a Fernández Díaz, los escándalos de los últimos años, los “Luis se fuerte”, los recortes o las dificultades que muchos españoles siguen atravesando para salir adelante cada día, en las urnas ha prevalecido el “más vale malo conocido”.

Si hablamos de la decepción de los líderes de Podemos, no menos preocupados deberían estar en PSOE. Si bien es cierto que la partida de unas expectativas muy bajas y de la posibilidad de caer hasta la tercera posición convierten a Pedro Sánchez en el segundo vencedor de estos comicios, no es menos cierto que el número de escaños continúa descendiendo y que los socialistas deberían hacer un examen de conciencia más allá de haber evitado esta caída.

El próximo 19 de julio volverá a constituirse el Congreso pero antes Sánchez, Iglesias y Rivera deben reflexionar, y mucho, sobre los motivos que han llevado a los ciudadanos, tras cuatro años verdaderamente complicados, a considerar que el partido en el Gobierno, el PP, merecía más la confianza que las opciones que ellos planteaban.

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