Lo mejor y lo peor del debate de A3Media

debateUna vez más, anoche, tuve la oportunidad de contaros en directo un gran evento desde nuestro perfil en Twitter. ‘El Debate Decisivo’, denominado de este modo por A3Media, enfrentaba a tres candidatos a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, y una número dos por Madrid, la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que sustituía a Rajoy mientras éste prefería ocultarse en Doñana a dar la cara ante sus oponentes y contarles a los españoles sus propuestas para los próximos 4 años.

Precisamente la ausencia de Rajoy fue la primera pregunta a la que tuvo que responder Sáenz de Santamaría, un embrollo del que salió aludiendo al trabajo en equipo del PP y señalando que su partido (no como otros, le faltó añadir) no es personalista. Fuera de esta gran ausencia, el debate transcurrió por la senda esperada, quizá algo menos ágil de lo previsto, algo que provocó que en los últimos minutos (después de más de dos horas) la atención comenzara a dispersarse.

Tal y como hicimos con el debate organizado por el diario El País, vamos a poner sobre la mesa lo mejor y lo peor de los participantes en esta cita. Decidir el ganador, lo dejamos en vuestras manos.

Soraya Sáenz de Santamaria: Fue la que más habló durante el debate, probablemente por las constantes intervenciones “por alusiones”. La número dos del PP por Madrid supo mantenerse en su papel, insistiendo en los frutos que comienzan a dar las reformas económicas. Lo mejor: tuvo muy claro cuál es su target, la gente mayor, y les recordó que ni se les han congelado las pensiones ni han perdido poder adquisitivo. Proclamó que es su partido el que sabe crear empleo y se mantuvo firme, tal y como su electorado reclama, en la unidad de España, afirmando que el PP no negociará con los secesionistas catalanes. Su peor momento lo vivió en el bloque en el que se habló sobre corrupción, la portada de ‘El Mundo’ con los mensajes de Rajoy a Barcenas que agitaba Albert Rivera la dejó fuera de juego y le hizo salirse del tono mantenido hasta el momento. Tampoco acertó en su mensaje sobre la violencia de género en el que reclamo a las adolescentes que no se dejen controlar, un alegato que ha sido entendido por muchos como una culpabilización de las víctimas.

Pedro Sánchez: Al líder del PSOE le recibían ayer en Ferraz en medio de una gran euforia y gritos de ‘España socialista’ como si hubiera ganado no ya el debate sino las elecciones. Lo cierto es que, aunque Sánchez mejoró en algo su intervención respecto al anterior enfrentamiento, siguió en la misma línea. El socialista fue el que menos habló e insistió en el legado socialista con pocas propuestas para el futuro. No supo salir de los ataques de Rivera e Iglesias, especialmente cuando este último cuestionó su liderazgo en el PSOE o cuando acusó a su partido de actuar de forma muy distinta dependiendo de si se encuentra en el Gobierno o en la oposición. Lo mejor: puede resarcirse de los dos varapalos que han supuesto los debates múltiples en el cara a cara que mantendrá con Rajoy. Él será el único que pueda enfrentarse directamente al presidente del Gobierno y recuperar parte de la confianza perdida.

Albert Rivera: Una vez más, lo mejor de Albert Rivera, es que supo muy claramente dónde y cómo pescar votos y se convirtió en el protagonista del golpe de efecto que dejó sin habla a la número dos del PP, la portada de los mensajes. Entre sus puntos fuertes estuvo también su negativa a apoyar a Rajoy o a Sánchez para formar Gobierno y su insistencia en que Ciudadanos sale a ganar las elecciones. Pese a esto, Rivera no estuvo anoche al nivel al que nos tiene acostumbrados. Muy nervioso, frontándose las manos y sin dejar de moverse (hay que reconocer que el plató y la inexistencia de un atril como punto de apoyo no le ayudaron), dio la impresión de encontrarse algo superado por momentos como demostraron, una vez más, sus continuas interrupciones.

Pablo Iglesias: Lo mejor del líder de Podemos en este debate fue su capacidad para dirigirse a su público objetivo y no moverse ni un milímetro de esa intención. Iglesias estuvo tranquilo, seguro y, a pesar de un par de errores de bulto, supo salir adelante en todo momento. Centro sus ataques el PP y PSOE, sin apenas aludir a Ciudadanos, y se presentó, sin mencionarlo, como el único representante de la izquierda en el debate. Su alegato final fue uno de los puntos sobresalientes del debate, aludiendo a las emociones y al cambio e insistiendo en que sí puede ganar las elecciones. Lo peor, su pronunciación en inglés y, de nuevo, su imagen. La desprotección de acudir sin americana le jugó una mala pasada, Iglesias hizo un Camacho y su sudor se convirtió en protagonista de numerosos comentarios en Twitter. Eso sí, su número dos, Errejón, salió al paso con naturalidad “somos gente normal, y la gente normal suda”. Pese a todo, Iglesias tiene que seguir moderando su imagen que sigue sin ser la de un presidente del Gobierno.

Y a vosotros ¿qué os pareció el debate?

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