Lina entre candilejas

Teatro La Latina

Teatro La Latina

A priori poco tienen en común Daniel Abraham Rabinovich y María de los Ángeles López Segovia. Uno argentino, la otra española. Los dos han muerto esta semana y los dos nos han dejado un legado inolvidable. El humor, bendito humor que siempre viene a rescatarnos.

Aunque mi entrada estará centrada en Lina Morgan, no podía dejar de mencionar la muerte de uno de los componentes de “Les Luthiers”. Entre las muchas cosas que le debo a mi mejor amigo se encuentra el haberme descubierto a este grupo argentino famoso por sus geniales actuaciones cargadas de juego de palabras.

“Les Luthiers” sobrevivirá sin Rabinovich y seguirá llenando teatros allá donde vaya. Lina era otra cosa. Lina había dejado hace tiempo de estar de moda. Pertenecía a otra época, la España más rancia y más cañí, si me apuran. Ahora es otro estilo de humor el que triunfa. Pero, más allá de modas, sería injusto negar la importancia que la cómica ha tenido en este país. Lina lo fue todo y ha tenido que morirse para que muchos lo hayan recordado.

A menudo pienso en artistas como Raphael o la propia Lina. Artistas que han tenido la gran desgracia de nacer españoles, lugar donde los méritos se olvidan pronto. Qué pena que personas como ellos, y como muchos otros, no hayan nacido norteamericanos, por ejemplo. Por mucho menos de lo que logró Lina, otros humoristas se han convertido en auténticos mitos.

Porque lo de Lina fue muy grande, oigan. Me quedo con la espina de no haberla podido ver en directo. De no haber asistido a ese milagro, a esa conexión innata que se producía entre Lina y el público. Una compenetración absoluta entre lo que los espectadores querían y lo que ella podía ofrecer. Y así se me viene a la cabeza momentos sublimes de comedias como ‘¡Vaya para de gemelas!’, ‘¡Sí al amor!’, ‘El último tranvía’…

Hablar de Lina Morgan es hacerlo de La Latina. La madrileña fue propietaria durante varias décadas de ese teatro y fue allí donde logró la inmortalidad. Aunque sería injusto con su trayectoria no hacer mención a uno de sus grandes éxitos, en este caso televisivo: ‘Hostal Royal Manzanares’. Más de ocho millones de espectadores siguieron las andanzas de Reme. Apoyada en bestias de la interpretación como Rafael Alonso o Tote García Ortega, esta ficción ya es, por derecho propio, historia de la televisión. Ha envejecido mal, la factura es más que discutible pero todo deja de importar cuando aparece Lina Morgan en escena.

La estrella de Lina se fue apagando. Se fue discretamente como discreta fue su vida. Sin el apoyo de sus hermanos, Lina ya fue menos Lina. Primero murió José Luis, su gran amor. Y luego lo hizo Julia. Los últimos años Lina los vivió alejada de sus amigos y nunca sabremos si la decisión fue suya o de su entorno. Alejada también de los escenarios y sin una aparición pública desde el año 2012. En esta semana La Latina le ha rendido un homenaje en forma de largas colas para despedirla. Nos queda su mirada limpia, sus carcajadas cómplices con el público y su capacidad para conmover.

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