Te prohíbo donar sangre

407577365_09ec7501db_oDonar sangre salva vidas. Una frase tópica y, sin embargo, cierta. Algo que parece no haber tenido demasiado en cuenta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La sentencia de hace unos días avala que un país pueda prohibir a los homosexuales donar sangre. Una resolución polémica puesto que deja la puerta abierta a que más países puedan impedir la donación a este colectivo. La sentencia se limita a señalar que estos países deberán basarse en “criterios científicos, proporcionales y de interés general” ya que, eso sí, admite que la prohibición puede suponer una “discriminación por razón de orientación sexual”.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha marcado con esta sentencia un peligroso precedente que estigmatiza, aún más, a los homosexuales. He leído mucho sobre este tema en los últimos días pero no me vale que la razón para haber llegado a esto sea que, entre los años 2003 y 2008, fueron los hombres homosexuales la población más afectada por el VIH en Francia. ¿Habría ocurrido lo mismo si en lugar de hombres homosexuales hubieran sido los heterosexuales los más afectados?

Porque, puestos a ser enrevesados. también podría ponerse en duda las técnicas de detección de estas enfermedades en la sangre donada en el país galo. Que yo sepa, en España los homosexuales pueden donar sangre libremente y no se ha producido ni un solo caso de transmisión del VIH a través de una donación en la última década. Por lo tanto, ¿qué es lo que falla?

No me parece mal, eso sí, que exista un cierto control previo a la hora de donar sangre. Y no me refiero a los homosexuales en particular sino a cualquier donante en general. Un cuestionario más detallado podría ser una solución presuponiendo, lógicamente, que se responda de una forma honesta. Lo que es del todo ilógico es que este tribunal puede ser el detonante para que la opinión pública termine asociando al colectivo homosexual con prácticas muy peligrosas para la salud pública.

De manera sorprendente España da una lección puesto que aquí la condición sexual de un donante no es motivo para su discriminación. Los únicos requisitos son pesar más de 50 kilos, no haber padecido, ni padecer, enfermedades transmisibles por vía sanguínea y ser mayor de edad. Como donante sí he debido contestar a ciertas preguntas previas además de pasar una prueba del nivel de hemoglobina. Posteriormente las autoridades sanitarias deben asegurarse de que esta sangre donada es totalmente segura para el paciente.

Por tanto, y a mi juicio excusarse en la salud pública para prohibir permanentemente a los homosexuales donar sangre es un retroceso y un mal ejemplo para la sociedad. Podría entenderlo en casos puntuales, siempre y cuando haya criterios que así lo aconsejen pero nunca de una forma tan abrupta y tan discriminatoria. No aprendemos.

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