El reto de Alberto Garzón

Garzón se dirige a sus compañeros de IU / Imagen: @iunida

Garzón se dirige a sus compañeros de IU / Imagen: @iunida

Alberto Garzón es ya, de forma oficial, el candidato de Izquierda Unida de cara a las próximas elecciones generales. Unos comicios sin fecha pero que, desde hace meses, ocupan gran parte de los pensamientos de la clase política española que se enfrenta, por primera vez, a la incertidumbre de unas elecciones tras las que, según parece, nada volverá a ser como hasta ahora. La pregunta que debe hacerse el recién elegido candidato de Izquierda Unida es cuál va a ser el papel de la coalición a la que va a representar en ese futuro inmediato.

Y es que, desde hace meses, las cosas no pintan demasiado bien para Izquierda Unida. Tras una tendencia ascendente en las encuestas durante los dos primeros años de la actual legislatura, que volvían a situar a la coalición como la tercera fuerza política en España sin discusión, los últimos doce meses han supuesto un auténtico calvario de pérdida de apoyos para los de Cayo Lara (todavía coordinador general aunque no candidato). La irrupción en la escena política de Podemos y continuo crecimiento en las encuestas desde las pasadas elecciones al Parlamento Europeo situaban a Izquierda Unida como la cuarta fuerza, un puesto que podría perder también si se confirma la tendencia, que ya empiezan a apuntar algunos sondeos, de ascenso de Ciudadanos que ya superaría a la coalición.

Además de la aparición de nuevas fuerzas que beben de su electorado objetivo, Izquierda Unida ha tenido que hacer frente en los últimos meses a diversos escándalos que han contribuido a alejar aún más a sus posibles votantes que demandan, como gran parte de la sociedad, mayor transparencia y mano dura contra la corrupción. Uno de los momentos mas dolorosos para la coalición de izquierdas se vivía con la aparición entre los usuarios de las tarjetas black de Caja Madrid de dos de sus dirigentes en la Comunidad de Madrid, Gregorio Gordo y Ángel Pérez. El proceso absolutamente garantista de la formación ha provocado que la salida de ambos dirigentes se haya dilatado en el tiempo y que hayan pasado meses antes de la expulsión definitiva que se hacía efectiva el pasado fin de semana.

Madrid ha sido también protagonista de la salida más sonada de la formación en los últimos meses. Tania Sánchez se hacía con el apoyo de la militancia de Izquierda Unida en Madrid para convertirse en la candidata a la presidencia de la Comunidad por parte de la coalición, una candidatura que ya no será una realidad después de la decisión de Sánchez de abandonar ante la negativa de la dirección a converger en un frente común de izquierdas que permita vencer al Partido Popular en las instituciones madrileñas.

Garzón se enfrenta ahora a muchos retos. El primero de ellos el de volver a convencer a sus votantes de siempre de que es Izquierda Unida y no otra formación la que representa el cambio que quieren para el país. Una labor en la que ya se empeña y en la que no esconde algunos mensajes para sus principales rivales en lo que se refiere al votante objetivo, Podemos. Garzón no se esconde al reafirmarse en su militancia de izquierdas, en su republicanismo y en su feminismo, algo que, recrimina, se niegan a dejar claro los dirigentes de la formación de los círculos. Deberá ser firme y ayudar a valorar a los dirigentes de Izquierda Unidad en los diferentes territorios que alianzas pre y post autonómicas pueden ayudarle a mejorar la imagen de la coalición de cara a las generales.La repetición de situaciones como la de Extremadura en la última legislatura no servirían para generar confianza entre los votantes de izquierda que bajo ningún concepto comprenden que se permita gobernar al PP. Finalmente, el tercero de sus objetivos de cara a las próximas generales debe ser reconstruir la unidad en el seno de la coalición y poder presentarse a las elecciones con la fuerza y el apoyo de todas y cada una de las formaciones que componen Izquierda Unida. Algo que no será fácil pero para lo que aún cuenta con algunos meses.

De su capacidad de comunicación y de la gestión de las cuestiones como las anteriores dependerá que Izquierda Unida pueda frenar la caída en las encuestas y recuperar la senda ascendente en la intención de voto. Lo cierto es que el cambio generacional será ya una realidad con la presencia de Alberto Garzón pero este debe estar acompañado de hechos e ideas y en saber transmitirlos estará su gran reto.

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