Matías Alonso: “El 9N dejó al descubierto la gran estafa democrática de Mas”

Por @Mari_Polin

Matías Alonso, Ciudadanos / Foto: Ciudadanos

Matías Alonso, Ciudadanos / Foto: Ciudadanos

Matías Alonso es diputado por Tarragona en el Parlamento de Cataluña y secretario general de Ciudadanos, partido al que lleva afiliado desde 2006, año de fundación de esta formación política que ya cuenta con más de 20000 miembros. Con él repasamos las consecuencias del 9N y también las posibles salidas a esta situación que ha dividido a la sociedad catalana.

Pregunta: Ya han pasado varias semanas desde el 9N, ¿ha cambiado algo en Cataluña?

Respuesta: Por una parte, el separatismo muestra síntomas de división en pos del liderazgo del desafío al ordenamiento democrático. Mientras que Mas propone una lista única encabezada por él mismo, que cuenta con el apoyo expreso de Carme Forcadell y Muriel Casals, Oriol Junqueras intenta reposicionarse y recuperar la condición de valedor principal de la fractura política. Los separatistas se han autocontado y no les salen las cuentas, pese a lo cual siguen forzando la propaganda para aparentar una posición hegemónica que solo ostentan, de momento, en el ámbito institucional. Sin embargo, cada vez está más claro que han tocado techo. Pero por otra parte, durante las últimas semanas están apareciendo cada vez más voces discordantes, desde la pluralidad. Si a esto unimos el hartazgo de buena parte de los ciudadanos que son conscientes de la inacción del gobierno de la Generalitat en la lucha contra los problemas que les acucian a diario, la crisis económica y financiera, el paro y la precariedad en el empleo, el desarme de los servicios esenciales, especialmente los que afectan a los más débiles, la ausencia de compromiso firme en la lucha contra la lacra de la corrupción, cada día que pasa el apoyo al populismo separatista es más débil.

P: ¿En qué posición queda Artur Mas y el Govern tras la consulta?

R: El 9N sirvió para dejar al descubierto la gran estafa democrática urdida por Mas y a partir de ese momento está buscando la fórmula para mantener en pie la farsa. Pero ha perdido gran parte de su capital político y toda su credibilidad. Sabe que tiene la batalla perdida. El desmarque de ERC en su apoyo al gobierno de la Generalitat viene dado por la necesidad de Junqueras de recuperarse del revés sufrido tras la treta de la parodia consultiva celebrada el 9N. El hipotético apoyo del PSC a los presupuestos del 2015 no es viable mientras Mas mantenga, como lo hace, el desafío separatista en toda su expresión. Esta falta de apoyos abre la posibilidad de que los presupuestos del gobierno de la Generalitat para 2015 no superen el trámite parlamentario, por lo que la debilidad del gobierno que preside Artur Mas se hará patente al conjunto de los ciudadanos catalanes.

P: ¿Ciudadanos sale reforzado?

R: Ciudadanos está creciendo con fuerza desde hace muchos meses, especialmente desde finales de 2013, tanto en Cataluña como en las demás comunidades españolas. Actualmente la implantación de Ciudadanos fuera de Cataluña supera el 70% de la afiliación al partido. Y otro tanto pasa con las decenas de miles de simpatizantes del partido.Pero la situación política perjudica especialmente a quienes se sienten agredidos por el intento de imposición hegemónica de una farsa democrática como la que pretenden imponer Mas y Junqueras. Y resta oportunidades a empresas y emprendedores, que padecen las consecuencias de la inseguridad que provoca el empeño separatista.

Si Ciudadanos se refuerza no es más que porque se ha erigido en la principal fuerza política constitucional y democrática que, con claridad y sin ambages, ha plantado cara al separatismo pretendidadamente hegemónico. El apoyo crece como consecuencia de la coherencia, la claridad de ideas y la credibilidad en su defensa.

P: ¿Es el adelanto electoral la única vía posible ante la situación que se ha creado en Cataluña?

R: El gobierno de Artur Mas, este y el anterior, lleva cuatro años sin gobernar realmente, constituido como está en un comité de sedición para la fractura de España. Y lo que se necesita en cualquier comunidad autónoma es un gobierno de todos y para todos, con las manos límpias de corrupción política, que gobierne priorizando los problemas reales del conjunto de sus administrados, sin mentiras ni medias verdades y sin proponer salir de la crisis superponiendo una crisis institucional que atente contra los pilares de la democracia. Y en eso, Cataluña tampoco es una excepción.

El adelanto electoral es cada día que pasa más necesario y urgente. Es el único camino para darle la vuelta a esta situación de deslealtad y fraude democrático. Cataluña necesita un nuevo Parlamento del que emane un gobierno de la Generalitat que gobierne en consonancia con nuestro ordenamiento democrático y primando el interés general al personal y partidista. El gobierno de Artur Mas está agotado y la única vía de democrática posible para salir de esta crisis es una convocatoria de elecciones autonómicas lo antes posible.

P: Usted vive allí y, desde esa perspectiva, ¿hay realmente una fractura social entre quienes apoyan la independencia y quienes no lo hacen?

R: Esta división sociopolítica se ha generado de forma paulatina. El poder político en Cataluña ha permeabilizado la mayor parte de las instituciones sociales, culturales y económicas, instalando en el imaginario colectivo una visión hegemónica de una supuesta nación milenaria que, con ayuda de la propaganda desde los medios de comunicación públicos y concertados, ha ganado adeptos entre una parte de los catalanes. Las últimas movilizaciones promovidas desde el poder y gestionadas a través del brazo político de la mal llamada “sociedad civil” han profundizado peligrosamente la división sociopolítica en todos los ámbitos. Hoy en Cataluña se ha generado un tabú en torno al separatismo y al inexistente derecho de autodeterminación. Mucha gente tiene serios problemas para hablar de política si está dispuesta a disentir de la posición que defiende el populismo separatista, cada día más reaccionario y antidemocrático.

Pregunta: Hablando de otras cuestiones, ya hay encuestas que sitúan a su partido como el quinto en expectativa de voto por delante de UPyD…

R: Y aspiramos a seguir en esa tendencia firme de crecimiento, tanto en las encuestas y sondeos como en el número de militantes y simpatizantes. Estamos dispuestos a construir una alternativa de gobierno, que pueda participar activamente en la regeneración de nuestras instituciones democráticas impulsando las reformas necesarias para conseguir que España funcione mucho mejor de lo que lo está haciendo hasta la fecha. Estamos convencidos de que es posible emprender reformas necesarias y urgentes sin necesidad de un cambio constitucional. La Constitución de 1978 se ha mostrado como un buen instrumento para afianzarnos como un estado social y democrático de Derecho, nos ha permitido integrarnos en la Unión Europea y resiste, con nota, la comparación con los ordenamientos democráticos de los principales países de nuestro entorno. Si hay fallos en el funcionamiento de las instituciones públicas la culpa no es de nuestra Ley de Leyes. Lo es, en todo caso, de los viejos partidos que han gobernado primando su interés partidista y del populismo separatista que ha hecho fortuna en algunas comunidades. Pero la democracia se asienta en nuestra vigente Constitución, la que ha consagrado valores superiores como la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad y el pluralismo político. Reñidos por cierto con la pretensión del populismo separatista, que en Cataluña tiene el objetivo reaccionario de recuperar las supuestas libertades públicas de las que dicen que disfrutaban todos los catalanes en 1714.

P: ¿Ocho escaños sería un buen resultado para Ciudadanos?

R: Si estamos hablando del Congreso de los Diputados sería un resultado importante dado que actualmente no tenemos representación en las Cortes Generales. Pero aspiramos a más y seguiremos trabajando para plantear al conjunto de los españoles una oferta electoral que nos permita entrar en el Congreso con la máxima fuerza posible y ser claves a la hora de conformar el próximo gobierno de España.

P: ¿Ha sido una decepción no alcanzar un acuerdo con el partido de Rosa Díez? ¿Qué les ha separado?

R: Sinceramente, seguimos sin entender la cerrazón de la actual dirección de UPyD. En realidad su disposición a conversar ha sido consecuencia de la propuesta pública que lanzó Sosa Wagner el pasado mes de agosto. Propuesta por la que fue lapidado a la luz pública por varios miembros de la dirección de su partido y le llevó a abandonar su condición de miembro electo del Parlamento Europeo y su militancia política. Con las bases de UPyD y con muchos de sus simpatizantes tenemos muchos puntos en común, que se reflejan en gran medida en las propuestas programáticas de ambos partidos. Con la actual cúpula de UPyD es ya imposible cualquier acercamiento. Cuando hemos querido negociar y hablar de Política, con mayúscula, se han limitado a conversar y marear la perdiz con cuestiones intrascendentes y al margen del interés general. El último capítulo ha sido el portazo que nos dieron el pasado 20 de noviembre, en Madrid. En un encuentro al que acudieron supuestamente a negociar y buscar un acuerdo pero en el que repartieron entre los periodistas que lo seguían, antes de acabar la reunión, un libelo de 42 páginas que prefiero no comentar. En fin, con la actual cúpula de UPyD nos separan las formas y el firme compromiso de regeneración que mantenemos con el conjunto de los españoles, a los que presentaremos una oferta sólida y coherente en las próximas citas electorales. Rosa Díez y su consejo de dirección son una muestra más de la vieja política, la que prima el interés personal y partidista al interés general.

P: ¿El bipartidismo tiene las horas contadas? ¿Qué le parece Podemos?

R: Los viejos partidos están claramente a la baja. Pero todavía controlan buena parte de los instrumentos de poder. Los sondeos electorales muestran una clara pérdida de apoyo tanto del PP como del PSOE y es probable que esa tendencia se confirme ya en los próximos comicios autonómicos y municipales.

La aparición de partidos emergentes parece consolidarse entre la opinión pública. Ciudadanos es uno de estos partidos que muestran una tendencia constante de crecimiento en los sondeos. En nuestro caso, estamos convencidos de que la regeneración que necesita la política española puede y debe hacerse desde las instituciones sin necesidad de abrir un proceso constituyente. Estamos convencidos de que la Constitución no tiene la culpa del paro, de la precariedad en el empleo, de las crisis económica, institucional y de valores que padecemos, de la corrupción institucionalizada, de las malas y de las viejas políticas que se han mostrado inoperantes e inservibles ante la situación actual. Y sí, hay muchos motivos para estar indignado. Pero es tiempo para la justicia, para recuperar la democracia y mejorar las vías de participación ciudadana, no para la revancha. Empezar de cero no es la solución. Decir hoy una cosa y mañana la contraria tampoco es la solución. La senda del populismo, tenga el sesgo ideológico que tenga, no nos sacará de las crisis que padecemos. Vemos con buenos ojos que aumente el pluralismo político y que todas las ideologías tengan voz en las instituciones públicas. Pero es tiempo para las ideas y, sobre todo, para realizarlas con lealtad al ordenamiento democrático sin guiños estériles a regímenes que no son homologables al nuestro, ni por asomo. Podemos es una opción nueva y emergente, que ha recogido buena parte del descontento ciudadano. Sin embargo algunas de sus propuestas tienen escasa credibilidad. Veremos lo que dan de sí al margen de las encuestas.

P: ¿Cómo encaran estos próximos meses hasta las elecciones?

Con el convencimiento de que vamos por buen camino y de que nuestro trabajo y nuestras propuestas políticas cada día reciben más apoyos. Estamos preparando los próximos comicios autonómicos y municipales conscientes del enorme reto que representan para un partido todavía pequeño que tiene por norma contener el gasto electoral y mantener el necesario equilibrio financiero. Nuestra campaña electoral será austera y contenida, pero también, como de costumbre, será fresca y estimulante para los electores. Creemos en la democracia, la defendemos, la practicamos y estamos dispuestos a reforzarla y a consolidarla. Y los gobiernos municipales y autonómicos gestionan los servicios públicos esenciales más próximos a los ciudadanos, por lo que nos esforzaremos para acercar aún más esas administraciones públicas a los administrados.

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