Alemania gana hasta en Rumania

Por @Mari_Polin

Klaus Iohannis, nuevo presidente de Rumanía

Klaus Iohannis, nuevo presidente de Rumanía

Las séptimas elecciones tras la caída de Nicolae Ceauçescu nos dejan un buen puñado de conclusiones interesantes. La primera, desde luego, es la sorprendente victoria de Klaus Iohannis quien logró imponerse a Victor Ponta por un 54,66% de los votos frente al 45,3% del segundo.

Los resultados de esta segunda vuelta de los comicios presidenciales vuelven a dejarnos claro un dato que solemos olvidar: las encuestas son sólo encuestas. Y como muestra son las que situaban a Ponta como vencedor con una amplia ventaja sobre Iohannis. Un triunfo en el que ha tenido mucho que ver la alta participación. Casi un 65% de los rumanos con derecho a voto ha participado en esta cita electoral.

El propio Ponta ha reconocido el resultado y ha alabado la “calidad democrática” de este país que pone ahora sus esperanzas de futuro en el conservadurismo de Iohannis quien tiene por lema “el trabajo bien hecho”. No en vano, el político proviene de Sibiu (Transilvania), ciudad de la que fue elegido alcalde en el año 2000 y símbolo de la minoría alemana rumana.

Iohannis llega al poder avalado por la población joven y con credenciales de buen gestor. Y alejándose, por otro lado, de la opresiva iglesia ortodoxa, una de las principales valedoras de la candidatura de Ponta. Rumania tendrá ahora a un presidente protestante de 55 años quien tiene, no obstante, la desventaja de su inexperiencia en acometer grandes empresas. Rumania no es un país fácil y, por desgracia, continúa siendo el segundo más pobre de Europa, sólo por detrás de Bulgaria.

Son muchos, por tanto, los retos a los que el nuevo presidente deberá enfrentarse. Además de la situación económica en sí misma, las desigualdades sociales son otras de las grandes lacras de un país que aún continúa sufriendo las consecuencias de la época comunista y su posterior entrada en la Unión Europea. Sueldos mediocres para unos precios abusivos. Por no mencionar la corrupción y el mal funcionamiento de muchos pilares de la sociedad rumana como el sistema judicial o el fiscal.

Sólo espero, por el bien de los rumanos, que el buen trabajo de Iohannis y de su equipo se haga notar. Y no sea sólo un eslogan para ganar los comicios. Este país ya merece que le ocurra algo bueno.

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