El CIS confirma la llegada a la cima de Podemos

Por @LOrtizGomez

Llevábamos días deseando conocer el resultado del barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociologicas, el termómetro para medir el estado de ánimo del votante español. Una estimación trimestral que nos da pistas de hacia donde caminamos o, al menos, de hacia donde creemos hacerlo. Las encuestas de las últimas semanas de empresas como Metroscopia o Sigma-Dos señalaban un camino que este miércoles el CIS ha confirmado, el de la muerte del bipartidismo en España. PP y PSOE ya no están solos, dejamos de hablar de los dos grandes (al menos de momento) para hablar de tres fuerzas, practicamente empatadas, y con posibilidades de ganar las elecciones generales. Una tendencia que ya conocíamos pero que el barómetro del CIS ha venido a confirmar.

Intención de voto directo según barómetro del CIS

Intención de voto directo según barómetro del CIS

Podemos es la primera fuerza en intención de voto directo, un 17’6 por ciento de los encuestados han afirmado que votarían a la formación de Pablo Iglesias, seguida por el PSOE de Pedro Sánchez, con un 14’3 por ciento de los encuestados, y el PP, con tan solo el 11’7 por ciento. Unos datos significativos, crudos, sin cocina, que vienen a poner sobre la mesa que cuando se pregunta al ciudadano a quién votaría si las elecciones fueran hoy la respuesta espontánea mayoritaria tiene un nombre: Podemos. Lejos quedan las cifras que aplican el resto de criterios, más allá de la espontaneidad en la respuesta, basados en el recuerdo y en la valoración dada en la respuesta a otras muchas preguntas que sirven para elaborar lo que en la encuesta se califica como estimación de voto y que sigue colocando al Partido Popular en primera posición. A pesar de ello nada es igual que hace apenas un año cuando nadie (o muy pocos) podían preveer la irrupción de una nueva formación política con la intensidad con la que Podemos ha llegado al panorama político español. Según el CIS, en su previsión de estimación de voto, de celebrarse hoy las elecciones el ganador sería el Partido Popular con un 27’5 por ciento de los votos, seguido del PSOE, con el 23’9 por ciento y Podemos que se sitúa en el 22’5. Diferencias mínimas a apenas un año de que se celebren las elecciones generales.

El barómetro electoral del CIS sirve, además de para confirmar el ya previsto ascenso de Podemos, para medir el efecto de la llegada a secretaria general del PSOE de Pedro Sánchez. Los socialistas crecen dos puntos en estimación de voto desde el barómetro del mes de julio, con Sánchez recién elegido como líder del PSOE, pero se sitúan aún por debajo del ya mínimo histórico cosechado por Rubalcaba en las generales de 2011 cuando se quedó en un 28’7 por ciento de los votos emitidos. En cualquiera de los casos, tanto en estimación de voto como en intención de voto directa, el PSOE sería la segunda fuerza del país. En lo que se refiere al Partido Popular, es, sin duda, la formación más castigada si tomamos como referencia las últimas generales, respecto a las que pierde 17 puntos. Esta previsión, sumada a su caída hasta el tercer lugar en la intención de voto directa, ponen en una situación muy complicada a los populares de cara a este último año de legislatura.

Eclipsadas por la luz del fulgurante avance de Podemos quedan otras formaciones que durante los primeros años de esta legislatura parecían crecer en estimación e intención de voto. Izquierda Unida y UPyD parecen condenadas a seguir siendo formaciones minoritarias en la próxima configuración parlamentaria.

Pese a todo lo anterior, Podemos no puede ni debe lanzar las campanas al vuelo. La situación, hoy por hoy, es absolutamente cambiante y aunque esta formación es la única que parece encontrarse en la senda del crecimiento no podemos dejar de tener en cuenta otros factores como el voto oculto o de la vergüenza en dirección al PP o al PSOE (el de aquellos que se avergüenzan de confesar en público que seguirán apostando por una de las dos formaciones tradicionales ante la que está cayendo pero que, finalmente, en la soledad de la cabina de votación, seguirán escogiendo una de esas dos papeletas), o la movilización del electorado conservador, especialmente indignado durante las últimas semanas por la publicación de los distintos casos de corrupción, pero que puede responder unido para evitar la posibilidad de que una formación como Podemos obtenga la mayoría y pueda alcanzar La Moncloa.

A la vista de todas estas circunstancias de lo que no cabe duda es de que nos espera un año preelectoral mucho más entretenido de lo que podíamos preveer antes de las elecciones al Parlamento Europeo. Un año con un tercer actor protagonista al que, en principio, nadie había invitado a la función. Pasen y vean!

 

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