Angrois, un año después

Por @Mari_Polin

Flores en homenaje a las víctimas de tren de Angrois

Flores en homenaje a las víctimas de tren de Angrois

Compostela se prepara para la celebración de su patrón. En pocas horas los fuegos artificiales harán más bonita, si cabe, a la Plaza del Obradoiro y en la Quintana sonará la voz inconfundible de Loquillo. Sin embargo, en esta ciudad hay un aire triste, una sensación extraña teniendo en cuenta que sus habitantes se preparan para vivir su día grande. Todo parece como siempre pero nada es igual desde aquel 24 de julio de 2013.

Aquella tarde supimos que existía un barrio llamado Angrois. Un lugar en el que hoy se realizará un acto sencillo, un recuerdo sincero y un reconocimiento a todas aquellas personas que colaboraron en intentar paliar, en la medida de lo posible, las consecuencias de un accidente que acabó con la vida de 80 personas, 79 murieron en aquellos días y otra falleció meses después. Por ello, los familiares de los fallecidos, los supervivientes y los propios vecinos que trataron de ayudar a los heridos se concentrarán en la curva de A Grandeira, el sitio exacto en el que se produjo el choque.

En ese acto estará Patricia Abet, periodista de ABC en Galicia. A Patricia le tocó vivir una madrugada eterna en los pasillos de un Hospital Xeral plagado de letreros que facilitaban el encuentro entre los heridos y sus familiares. Una madrugada “horrible”, relata, en donde presenció momentos desoladores.

Del hospital se trasladó al Multiusos del Sar, improvisado tanatorio: “recuerdo que antes de entrar lo que más me impactó fue la cantidad de coches fúnebres, llenaban los dos lados de la carretera”, cuenta. Aunque no le tocó lo peor, reconoce, pues lo más doloroso se vivió en el edificio Cersia, el lugar en el que las familias conocían el paradero de la víctima, para bien o para mal, “era incluso peor que bajar a las vías pues allí debías identificar las prendas o los accesorios”, describe.

Patricia confiesa haber llorado mucho. También sus compañeros, “hubo un momento en el que estábamos tres periodistas dentro de un coche y los tres estábamos llorando”. Sin embargo, también hubo alguna recompensa como conocer, en primera mano, la historia de una de las afortunadas que sobrevivió, una abogada de apenas 30 años que vivía en Madrid y que solía volver a su Galicia natal muy a menudo, “ella me explicó que, justo antes del accidente, notó un frenazo muy prolongado. Automáticamente soltó el móvil que llevaba en la mano para aferrarse al asiento delantero”, Un gesto que a punto estuvo de costarle la vida, “lo siguiente que recuerda es que se despertó en mitad de un pasillo, quería gritar pero no podía, ni siquiera era consciente de que tenía un pulmón perforado”. Entonces decidió levantar una mano “y se la cogió un bombero”, explica Patricia.

Una vez que pudo salir del vagón “uno de los más dañados”, fue atendida por los vecinos de la zona quienes le facilitaron hasta un móvil para llamar a su madre “no quiso hacerlo para no asustarla, no imaginaba entonces el alcance de lo que le había ocurrido”. La peor parte se la llevó una de sus piernas, totalmente destrozada tras el impacto y que ha precisado de varias operaciones. Sus padres viajaron a ciegas a Santiago, “no sabían si estaba viva o muerta y la casualidad hizo que existiera otra pasajera con su nombre”. Fueron momentos de angustia hasta descubrir que ella estaba viva mientras que la otra mujer había fallecido.

Pero lo peor aún no ha terminado. Quedan infinidad de interrogantes. El proceso judicial continúa en instrucción mientras que las familias piden depurar responsabilidades. El maquinista de aquel Alvia, Francisco José Garzón, está imputado aunque también lo están varios altos cargos de ADIF. El procedimiento dejaba mucha, quizás demasiada, responsabilidad al trabajador quien nunca ha negado el exceso de velocidad en aquel tramo. Un despiste fatal que pudo unirse a las deficiencias en el sistema de seguridad de la línea. El ERTMS europeo estaba instalado pero no en todo el recorrido del tren, varios kilómetros antes de llegar a Santiago el sistema europeo daba paso al ASFA (Anuncio de señales y frenado automático).

La pregunta que se hacen los familiares y quienes sobrevivieron es ¿por qué no se utilizaba el mismo sistema en todo el recorrido? Por el momento solo existe un informe definitivo de lo sucedido por lo que habrá que esperar para conocer las causas de un desgraciado suceso que marcó un antes y un después en Galicia. Los medios de comunicación gallegos se han volcado en conmemorar una fecha aciaga con la intención de que nada de esto quede en el olvido y que los afectados conozcan la verdad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s