‘Un viento de madera’ poesía y fotografía para evocar la interculturalidad

Por @LOrtizGomez

Invitación a la presentación de 'Un viento de madera'

Invitación a la presentación de ‘Un viento de madera’

Farid Othman Bentria Ramos presenta este jueves en el Ateneo de Madrid ‘Un viento de madera’, un libro que aúna poesía y fotografía y que es el resultado de un intenso trabajo en tres lenguas, español, francés y árabe y que pone sobre la mesa la interculturalidad de la que Bentria es un ejemplo perfecto. Antes de la presentación ha dedicado unos minutos a De Vuelta y Vuelta en los que nos ha hablado de la presentación de su libro pero también de otra de sus múltiples facetas, la de la lucha por los Derechos Humanos y la Igualdad.

Pregunta: ¿Cómo surge la idea de crear ‘Un viento de madera’? Porque tu obra no es sólo libro de poesía sino que incluye otro tipo de arte, el arte de la fotografía ¿Qué te llevó a que fuera así?

Respuesta: Un poco dejándome llevar, no sé si por por la intuición o por el instinto. Tenía varias ofertas encima de la mesa para publicar un poemario y no me parecía suficiente, quería llevarlo un poco más allá, quería hacer un poemario extenso (este cuenta con 74 poemas diferentes en verso y prosa) y aún así me parecía que la faltaba algo para mostrarlo. Yo durante un tiempo he tenido tenía un blog de literatura y solía acompañar cada poema que subía con alguna imagen que ayudara a fomentar la evocación, que suele ser mi tema principal, y ya que también tenía ofertas para hacer exposición de mis fotografías decidí unir también ese concepto y que la evocación circulara tanto en los poemas como con la fotografía que la acompaña.

P: Pero es que ‘Un viento de madera’ es además una obra trilingüe, en español, francés y árable, esto te habrá supuesto una importante inversión de tiempo y más de una complicación

R: Mucho tiempo, y mucho planteamiento de si estaba haciendo lo correcto o no, porque ha retasado bastante la edición, la publicación del libro, lo ha complicado también mucho y en sí, al igual que los prólogos que juegan al del principio del libro, no deja de ser un guiño a mi identidad, a mi ciudad sobretodo, Tánger, a la identidad intercultural que he ido bebiendo de mi familia, la mejor herencia que me han ido dejando y si bien, ni mucho menos, todos los poemas ni todas las fotografías tratan ni sobre Tánger ni sobre el Estrecho, si no que son unas vivencias más generales, pero que parten de ese punto de vista que ha venido de la interculturalidad y, en ese sentido, el guiño a los idiomas me parecía algo bonito, saludable, quizá un capricho o una licencia artística pero me parecía algo esencial para que la obra se terminara de entender.

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Farid Othman Bentria Ramos, autor ‘Un viento de madera’

P: Tú, por tus circunstancias vitales, eres el mayor exponente de la interculturalidad, ¿cuánto hay de tus vivencias en este aspecto? 

R: Yo siempre, no sólo en mi faceta literaria si no también en la de movimientos sociales, entiendo que la cultura en el amplio espectro de la palabra es el mejor puente entre los pueblos. Por esa interculturalidad que yo he vivido me parece algo natural frente a las convicciones de Huntington respecto al choque de civilizaciones o de Kymlicka con la angloconformidad que suele pintar dentro de su multiculturalidad.

Si uno se fija en la manera de sentir, incluso en el género de mis poemas, que es el neutro, se ve en cierta manera, y no quiero ser pretencioso a la hora de explicarlo, que yo adapte muy bien esa interculturalidad y eso se suele ver en los guiños literarios, en las diferentes maneras de entender el ritmo poético o la prosa o la imagen. Hay un poco de Europa en cada verso y un poco del Magreb en cada verso también, hay guiños a los hebreos de un lado y de otro, sefardíes y bereberes, a la cultura islámica y a la cultura judeocristinana… hay una infinidad de guiños que son sutiles porque no son buscados, sino porque son parte de uno.

P: ¿De dónde viene la elección del título? ¿Qué quieres expresar con él?

R: ‘Un viento de madera’ engancha con el motivo principal de esta poética que es la evocación, cuando pensamos en un viento de madera pensamos muchas veces en el olor que nos puede llegar de un tipo de madera o de otro, que puede ser un sentimiento muy cercano a la madre, en este caso a la madre tierra… Y ese viento de madera en el caso de los bosques de Tánger olería a mimosa, eucalipto y pino, si fuera de otro sitio olería a otra cosa pero siempre la madera tiene un punto evocador y ‘Un viento de madera’ lo lleva más allá del perfume, es la sensación completa.

P: La presentación del libro es esta misma semana en el Ateneo de Madrid pero para aquellos que no puedan acudir o no se encuentren en la capital ¿dónde pueden adquirir el libro?

R: Poco a poco irá llegando, seguramente más la segunda edición que ya se está preparando, a las librerías físicas de fuera de Madrid, Granada y otros puntos de venta que tiene la editorial Dauro. A través de la página web de la editorial se puede consultar cuales son esos puntos de venta en cada sitio, y también se puede adquirir en internet, en las distintas plataformas en las que Dauro tiene presencia tanto desde su propia página como Agapea, Casa del Libro o Amazon.

P: Para finalizar, la poesía y la fotografía no son las únicas facetas de tu vida. Eres un reconocido activista en la lucha por los derechos humanos ¿Por qué es necesario seguir peleando en esta defensa?

Quizá nos hemos olvidado que es un camino que no termina nunca. Parece que alcanzamos un grado de derechos y libertades con el que todos estábamos conformes y eso nos ha permitido que de una manera bastante naif nos relajemos en ese camino que no debe acabar nunca. Es un objetivo que debe tender a la utopía precisamente para que el camino no acabe, para seguir avanzando en ello y reforzarlo y variandolo con los tiempos. Esa conformidad, ese relax en el que nos instalamos hace que sea más fácil perder varios de los derechos ganados a lo largo de muchos siglos y con tantísimo esfuerzo.

En el caso de las políticas de género, por ejemplo, son débiles porque culturalmente no han impregnado a la sociedad como debieran… y lo estamos viendo ahora, como es sencillo hacer desaparecer varios de los avances que se habían hecho en género, que los hemos perdido de una manera demasiado fácil, y eso pasa con todo, también con las políticas migratorias o con cualquier política que afecta a los derechos humanos. Dejar que nos limiten el acceso a la plena ciudadanía como ciudadanos, y ahí entramos en el tema de la aldea global… el concepto de ciudadano del mundo debería ser algo mucho mas general, ese acceso a la plena ciudadanía tendría ser la gran utopía. Definir esa plena ciudadanía, hacer que la gente sea consciente de su propia ciudadanía es el primer paso y eso viene a través de la divulgación.

Gran parte del trabajo que yo hago en todas las materias de derechos humanos, de ruptura de estereotipos, de interculturalidad o el refuerzo de las políticas de genero van a través de la divulgación, tenemos que ser conscientes de nuestros derechos y deberes como ciudadanos y luchar por ello.

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