¿Cómo legisla la Unión Europea?

Por @LOrtizGomez

Uno de los principales retos a los que se enfrenta el ciudadano español a la hora de elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo es la lejanía, física y sentimental, de unas instituciones (las europeas) de las que no se conoce ni su funcionamiento ni su papel en nuestra vida diaria. El proceso legislativo es uno de los aspectos qué más interrogantes genera por lo que aquí os dejamos una explicación simplificada del mismo.

Este proceso legislativo, en su faceta ordinaria, parte de la Comisión Europea (no hay que olvidar que, por primera vez tras las elecciones de mayo será la mayoría en el Parlamento Europeo quien elija al presidente de esta institución, un hito histórico establecido en el Tratado de Lisboa y que dota de un mayor poder a la elección del ciudadano). Es decir, el derecho de iniciativa legislativa pertenece a la Comisión, de ahí que sea responsable de la mayoría de las propuestas. Pese a esto existen mecanismos que permiten tanto al Parlamento Europeo (al que eligimos los ciudadanos) como al Consejo de Europa (formado por los presidentes de los estados miembro) solicitar a la Comisión que presente determinadas propuestas que sean de interés para estos organismos. En el procedimiento habitual, cuando la propuesta parte de la Comisión y ésta está lista se traslada simultaneamente al Parlamento, al Consejo y a los Parlamentos nacionales de todos los estados.

En el momento en que la propuesta llega al Parlamento Europeo es el Presidente del mismo (puesto que ocupaba la pasada legislatura el ahora candidato socialista a presidir la Comisión, Martin Schulz) el encargado de transmitir la propuesta a la comisión parlamentaria correspondiente, por su temática, para que desarrolle un proyecto de informe con las enmiendas al texto original. La comisión parlamentaria vota el informe y las enmiendas que se hayan presentado al mismo y traslada el resultado al pleno del Parlamento que examina y vota la propuesta legislativa. La postura adoptada tras este proceso se transmite al Consejo.

El trabajo preparatorio en el Consejo se desarrolla paralelamente a todos los pasos que lleva a cabo el Parlamento, pero solo puede efectuar oficialmente su primera lectura basándose en la posición del Parlamento. Si el Consejo acepta la posición del Parlamento se considera aprobada la legislación, si introduce modificaciones a esta posición el texto se devuelve al Parlamento para una segunda lectura.

A partir de ese momento el Parlamento Europeo dispone de un plazo de tres meses para examinar las modificaciones del Consejo. Para ello pasa de nuevo por la comisión parlamentaria competente, encargada de preparar una recomendación para la segunda lectura del Parlamento. Tras este proceso el Pleno vota la recomendación, incluidas las posibles enmiendas a la misma. Si el Parlamento aprueba la posición del Consejo la legislación se considera aprobada pero pueden darse otras circunstancias:

1. Que el Parlamento no llegue a una decisión dentro del plazo preceptivo, en cuyo caso se considera aprobada la legislación con las modificaciones introducidas por el Consejo en su primera lectura.

2. Que el Parlamento rechaze la posición del Consejo, en este caso no hay aprobación y el procedimiento concluye.

3. Que el Parlamento proponga enmiendas a la posición del Consejo en primera lectura y transmita su posición al Consejo para una segunda lectura.

Si el texto pasa de nuevo al Consejo éste dispone de un plazo de tres meses para analizar las propuestas establecidas por el Parlamento en la segunda lectura. De aprobarse todas ellas se considera finalizado el proceso con la adopción del acto legislativo. En caso de que no exista esa aprobación el Presidente del Consejo, de acuerdo con el Presidente del Parlamento, convoca una reunión del Comité de Conciliación.

Este Comité está formado a partes iguales por diputados del Parlamento Europeo y representantes del Consejo. Es el encargado de adoptar una decisión sobre un texto conjunto basado en las posiciones en segunda lectura del Parlamento y del Consejo. Si no aprueba un texto conjunto, el acto legislativo propuesto decae y el procedimiento concluye. Si el Comité de Conciliación aprueba un texto conjunto, este se transmite al Parlamento Europeo y al Consejo para una tercera lectura.

El texto conjunto se transmite, de nuevo, simultáneamente al Parlamento y al Consejo, para su aprobación. El orden en el que deban decidir cada una de estas instituciones no está fijado de manera específica. Disponen de un plazo de seis semanas para adoptar una decisión, y no pueden modificar el texto. En el Parlamento, antes de la votación sobre el texto conjunto se celebra un debate en sesión plenaria. Si el Parlamento y el Consejo aprueban el texto conjunto, la legislación se considera aprobada. Si uno de los dos, o ambos, lo rechazan o no responden dentro del plazo previsto, el procedimiento concluye sin aprobarse la iniciativa legislativa. En este caso sólo podría reiniciarse el proceso con una nueva propuesta de la Comisión.

Cómo habéis podido observar el procedimiento legislativo puede alargarse en el tiempo con el paso en reiteradas ocasiones por los dos órganos conocidos como colegisladores, el Parlamento y el Consejo, el objetivo es que las normas que emanan de la Unión cuenten con el apoyo tanto de los representantes elegidos directamente por los ciudadanos europeos como de los representantes de los distintos estados que conforman la UE.

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