Isabel Pérez, periodista en Gaza: “Subsistimos con combustible, material de construcción israelí, y medicamentos que entran al antojo de las autoridades israelíes”

Isabel Pérez es periodista y vive desde hace más de un año en la Franja de Gaza. Ella es la autora de un documental en el que dos niños cuentan como es la vida en esta zona, una vida muy diferente a la de nuestros niños, sin ilusiones y sin esperanza. Lo que surgió como un vídeo para explicar a unos chicos de instituto españoles las circunstancias de Gaza ha terminado convirtiéndose en este proyecto en el que Isabel pretende transmitir al mundo la continua resistencia del pueblo palestino.

Pregunta: ¿Cómo surge la idea de realizar este documental sobre la vida de los niños en la Franja de Gaza?

Imagen del rodaje en Gaza / cedida por Isabel Pérez

Imagen del rodaje en Gaza / cedida por Isabel Pérez

Respuesta: Una amiga de mi pueblo, Ejea de los Caballeros en Zaragoza, me pidió que diera una charla a los chavales de un instituto sobre la vida en Gaza. Como las circunstancias no me permiten salir de la Franja, decidí hacer un video, pero la idea fue tomando poco a poco más y más forma. Al final me decidí a hacer algo más elaborado y así surgió el corto documental de Carmel y Mohammed quienes iban a contar mucho mejor que yo cómo se vive en la Franja, la idea llegaría mucho mejor si lo contaban ellos, los niños.

Tengo que decir que es un proyecto hecho con mucho apoyo desinteresado, primero, de la productora con la que trabajo normalmente aquí en Gaza. Ellos me prestaron gratuitamente las cámaras, el equipo de grabación y edición. Otro golpe de suerte fue tener vía libre para usar la canción que es la banda sonora del video: Huelga en la escuela, del músico libanés Marcel Khalife.

P: ¿Cuál es la idea que quieres transmitir a todos los que tengan la oportunidad de ver este proyecto?

R: La idea a transmitir era, sin duda, la superación de un pueblo que vive en continua resistencia frente a la injusticia histórica que les expulsó de sus hogares, de su tierra, y que todavía hoy quiere terminar con todos ellos para formar un país “democrático” llamado Israel. En la Franja de Gaza viven además bajo bloqueo israelí. Lo que para muchos forma parte de la cotidianidad, como tener electricidad todo el día, poder viajar, construir una casa, aquí es un privilegio.

P:  ¿Cómo ha sido el proceso de rodaje? ¿Os habéis encontrado muchas dificultades?

R: Si os soy sincera la más testaruda ha sido Carmel. Es una niña muy fuerte y firme. Cuando le decía: tienes que caminar así, ella me decía no porque prefería correr… Pero ya la conocía bien de antes, y sé que lo que más le ha gustado es enseñar al mundo que practica Kick-Boxing y que es una niña gazatí muy orgullosa de ser palestina. Mohammed es un hijo de Jabalia, del campo de refugiados, tiene decenas de amigos que salieron al segundo de empezar a rodar a las calles. Así que tuvimos que escabullirnos y buscar rincones tranquilos. Algo casi imposible en Jabalia. Él lo hizo genial también. Es un chico muy dinámico, muy valiente.

P: ¿Cuál es la situación hoy por hoy en la Franja de Gaza? ¿En qué condiciones vive la población civil?

R: Según las últimas declaraciones del comisariado general de la UNRWA, la Franja de Gaza está sufriendo el bloqueo más largo de la historia. Desde el pasado julio de 2013 escasean sobre todo los bienes de construcción, el combustible, medicamentos y material desechable para hospitales, porque pasaban mayoritariamente por los túneles clandestinos que unían la Franja con Egipto y que se están destruyendo masivamente. A parte, claro, de la ausencia de libertad de movimiento. Así que ahora subsistimos con combustible, material de construcción israelí, y medicamentos que entran al antojo de las autoridades israelíes. Siete años de bloqueo están haciendo que aumenten cada vez más los casos de suicidio, y muchos son jóvenes, se sienten vacíos, perdidos, hay una tasa de paro entre palestinos entre 20 y 35 años del 50%, ¿qué será de ellos cuando salgan de la universidad? ¿Con qué dinero podrán casarse? O ¿cómo podrán ampliar sus estudios si no pueden salir ni siquiera a Cisjordania o la Palestina histórica? Es un drama diario. Es una cárcel, un castigo colectivo, una guerra de desgaste contra los palestinos.

P: ¿Qué futuro les espera a niños como Carmel y Mohamed si las cosas siguen igual en Gaza?

R: Les espera la frustración, una vida sin salidas, con pocas alegrías y mucho aburrimiento. No habrá ya lugar para tantos palestinos en tan poco trozo de tierra. Quizás Carmel tenga mayores opciones, por tener la nacionalidad argelina, pero si sale de aquí se enfrentará a una larga separación de su familia. Israel se encarga también de evitar la reunificación familiar. Aquí siempre se dice que en la Franja se sabe cuando se entra pero no cuando se sale, así que los palestinos y palestinas que salen no vuelven en varios años, si es que vuelven.

Mohammed es un niño hijo de refugiados palestinos. Sus posibilidades disminuyen todavía más. Él sabe muy bien que si su familia no hubiera sido expulsada por los israelíes de sus tierras de origen él no estaría viviendo así, marcado con una concidición de “refugiado”, encerrado entre callejuelas superpobladas. Su primera meta será, seguramente, salir de ese campo y vivir fuera, para lo cual necesitará dinero y, para ello, un trabajo y como ya he dicho el trabajo escasea.

P: No se trata de un proyecto de una persona que llega a Gaza, graba y se va. Tú vives allí desde hace más de un año, eres periodista, cuentas como es la vida en una de las denominadas “zonas calientes” del mundo, convives con muchas de las personas víctimas de un conflicto real pero ignorado en muchas zonas del mundo ¿Qué supone esto para ti? ¿Te ha cambiado la perspectiva de lo que allí sucede?

R: Trabajar en Gaza mientras vives con tu pareja, un exprisionero político palestino que estuvo encerrado en una cárcel israelí, cuando los fines de semana juegas con tus sobrinos y sobrinas palestinas que quizá la noche anterior se hayan despertado llorando por el ruido de una explosión, de un bombardeo israelí (esporádicos, pero insistentes)… Es algo que no se puede expresar con palabras. Es un aluvión de sentimientos: rabia por la injusticia, miedo por si algo les ocurre un día, desesperanza por seguir dando malas noticias y no ver la luz al final de este túnel… Pero sobre todo es rabia. Por eso creo que la gente debe seguir informándose sobre lo que está ocurriendo en Palestina y, si pueden, tienen que viajar a Palestina, a Cisjordania o a Gaza. Porque si vienen sentirán un golpe en el corazón que hará que el resto de su vida esté dedicado a esta causa y así quizás podamos terminar con esa lacra llamada sionismo, aunque se ponga la máscara de estado democrático.

P: Aquellos que quieran ver cómo es la vida de Carmel y Mohamed ¿dónde pueden ver tu trabajo?

R: En Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=dtUyCJAX2sk) está también subtitulada en árabe e inglés. Gracias por vuestra difusión.

 

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