El Salón de los Pasos Perdidos

Por @Mari_Polin

Adolfo Suarez en su escaño en el Congreso

Adolfo Suarez en su escaño en el Congreso

A las tres y dos minutos de la tarde murió Adolfo Suárez. Murió rodeado de su familia y sin saber que habría muchas personas en este país que llorarían con la noticia y que otros tantos (más de 12000) soportarían largas colas para despedirse, y rendirle tributo, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso. Apenas unos minutos después de su muerte, recibí un mensaje de alguien a quien respeto mucho y que bien conoce el cariño incondicional que siempre le he tenido a este hombre. Me decía: “Suárez ha muerto. Y con él la Política (con mayúsculas). Ahora solo quedan los mediocres”.

Vi a Adolfo Suárez una única vez: a los quince años. Regresaba a Ceuta para recoger el primer Premio Convivencia de nuestra historia. Recuerdo a mi padre diciéndome a la hora exacta en que tenía previsto dar un paseo por la ciudad para que yo pudiera verlo. Y lo conseguí justo en la Plaza de la Constitución. Recuerdo vívidamente la emoción de aquel momento. Sólo tenía quince años pero ya era muy consciente de que aquel hombre no era como la mayoría. Había algo en él, en su porte y en su mirada que lo hacían diferente.

Hoy ya, quince años después, siento por él la misma admiración que entonces. Quizás un poco más porque conozco sus grises y sus miserias. Y, a pesar de todo, pienso en lo mucho que le debemos y en lo poco que hemos sabido valorar su legado. Un legado que, por supuesto, no sólo consiguió él sino que fue el fruto del empeño de muchos. Gracias a ellos hoy votamos y algunos hasta se permiten el lujo de frivolizar y no dar la importancia que ese gesto, en apariencia simple, representa.

Adolfo Suárez. El hombre de los hechos (casi) imposibles ha logrado con su muerte algo inaudito: que muchos nos reconciliemos, al menos durante unas horas, con eso que seguimos llamando política. Yo no soy ni muy inteligente ni demasiado culta, sólo soy una más entre miles, millones de personas que sueñan con algo un poquito mejor de lo que tenemos. Y con que la política sea sólo un servicio público y no un trabajo excesivamente bien pagado y destinado (en muchos casos) a la escoria de este país.

Empezaba estas palabras citando a alguien y también quiero terminarlas de esa forma. De todo lo que he leído en las últimas horas este es el mejor resumen:

 Adolfo Suárez. Hizo un milagro. Y olvidó lo inolvidable. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s