Silenciando a los silenciados

Por Rocío Maresco, Beijing (China)

Las fotos con su cara ensangrentada están esparcidas por el suelo. Pudo ser una pelea, un ajuste de cuentas o simplemente un grupo de violentos que se ensañaron con él por diversión. El protagonista de estas imágenes se ha plantado en la puerta de la sede de la Televisión Estatal de China. Esa mañana hace cuatro grados bajo cero en Beijing pero este ciudadano anónimo se ha embutido en su abrigo verde de estilo comunista y ha lanzado las instantáneas en la acera. De impresión casera, estos papeles a color muestran al mismo hombre de mediana edad que las ha arrojado, tirado en el suelo con un reguero de sangre que rodea su cabeza. Es una de las numerosas personas que se acercan a algunos de los grandes edificios oficiales para hacer público lo que consideran una injusticia mal atendida por las autoridades. Es un goteo de gente continuo. Algunos de ellos grita a los cuatro vientos su desgracia y discute airadamente con los agentes de seguridad que vigilan la puerta. Otros son sigilosos. No quieren hacer ruido, sólo que todo el mundo se entere de lo que les ha ocurrido. Una señora de unos cincuenta años llega todas las mañanas con un cartón plegado. Lo abre cuidadosamente. Cuando está completamente colocada enfrente de la puerta este de la televisión pública se queda parada ahí, con su cartel. Ella no quiere llamar la atención demasiado. Una mañana otra señora llega con una lámina enorme de papel enrollada en su cuerpo y con grandes caracteres explica su caso. En una actitud desafiante se dirige a los vigilantes hasta que el que parece ser el encargado le arranca el papel y lo destroza.

“Es horrible, horrible ¿verdad? Estas personas tienen que dejar que el gobierno solucione todos estos problemas”, asegura una de las trabajadoras de la Televisión China.

Miles de personas descontentas con el fallo de los tribunales locales o provinciales recurren a su última oportunidad en Beijing. En la capital existen unas Cortes, equivalente a nuestro Tribunal Supremo, donde puedes buscar la justicia que no te han dado en tu lugar de origen. Muchos llegan desde provincias a miles de kilómetros para conseguir una indemnización porque sus familiares han enfermado por los efectos de una fábrica, han muerto en el sector minero, han tenido algún accidente laboral o les han expropiado sus tierras. El sistema de Seguridad Social en China todavía está en pañales, se está desarrollando poco a poco, pero aún cualquier tratamiento médico puede resultar costoso.

No sólo la Televisión Estatal ha sido protagonista de estas protestas, la gran sede de una de las mayores empresas del país también ha sufrido estas incómodas protestas en su puerta. Es el caso de Sinopec, el gigante energético chino. En algunas ocasiones, grupos de personas aisladas se han parado a gritar e insultar al viento hasta que los agentes privados los han desalojado.

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